قصيدة

Girón, un volcán de victoria

El yanqui calculaba fríamente:
«Cuba, pequeño verde en las Antillas,
se rendirá más dócil que una oveja inocente,
bajo el crimen pagado de sangrientas pandillas».
 
La buscó por el mapa, la vio como una flor,
y se dijo: «Esta flor, esta luciente gota,
cabe perfectamente bajo una sola bota,
una bota yanqui calzando al invasor».
 
Y así, con optimismo equivocado,
pandillas mercenarias violaron el sagrado
territorio de Cuba, por Playa Girón.
 
Se lanzaron, confiadas, sobre el verde caimán
Y vieron, con asombro, que en cada corazón
de esta gota geográfica, reventaba un volcán.
 
Estupefactos, vieron que esta isla pequeña
se alargaba, crecía,
que el astro soberano de su enseña
alumbraba una extensa geografía.
 
Y temblaron, temblaron con miedo profundo.
Cuba no era una isla: era América, el mundo…
 
Era Lázaro Cárdenas, gloriosamente fiel
al pueblo mexicano,
tendiéndole la mano
al pueblo combatiente de Fidel.
 
Abierta al invasor, pero en forma de tumba,
era toda la entraña de América Latina,
era toda la Europa obrera y campesina,
el África pujante de Patricio Lumumba,
el Asia que amanece con China.
 
Cuba no es una isla en el mar:
Cuba no es una isla… es América, el mundo.
Es la semilla nueva sobre el surco fecundo…
 
Es una tempestad de milicianos
que aplasta a los traidores y al dólar imperial.
 
¡Es un pueblo resuelto,
que lleva entre sus manos
una terrible bomba de hidrógeno moral!
 
(Poema de Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí,  
 
escrito el 19 de abril de 1961)

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